Abbie Ochoa vive el sueño como profesora de AZVA
"Para ser sincera, estoy viviendo un sueño. Me encanta lo que hago actualmente, y mi objetivo es seguir trabajando para dominar el arte de la enseñanza", comparte Abbie Ochoa, profesora de primer grado en la Academia Virtual de Arizona (AZVA).
Como educadora durante más de 25 años, Ochoa trajo su pasión por la enseñanza a AZVA hace tres años, centrada en formar mentes jóvenes desde la comodidad de su hogar.
Al igual que muchos profesores, la transición de Ochoa al aprendizaje virtual se vio impulsada por el cambio repentino que se produjo durante la pandemia COVID-19.
"La pandemia obligó a los profesores a trabajar en entornos nuevos e incómodos", dice Ochoa. "Sin embargo, descubrí que prosperaba en el entorno en línea. Sentí que podía llegar a los alumnos de muchas formas nuevas e interesantes."
Mientras algunos educadores contaban los días que faltaban para volver a las aulas presenciales, Ochoa encontró su lugar ideal en el mundo digital. Tres años después, Ochoa no se imagina volver a las aulas presenciales: hoy en día, le parecen muy limitadas en comparación con la flexibilidad y la conexión que ha encontrado en Internet.
En AZVA, Ochoa se siente más presente para sus estudiantes y sus familias mientras ofrece apoyo, conexión y un plan de estudios atractivo, todo desde su casa en Casa Grande.
Este verano, su dedicación a los estudiantes no tuvo descanso. Mientras otros descansaban en la piscina, Ochoa se zambulló de lleno en los cursos de verano. Ella es la prueba de que la educación en línea ofrece la flexibilidad necesaria para estudiar sin renunciar al descanso.
Como profesora de primer curso, Ochoa comprende la importancia fundamental de su función y sabe que lo que enseña marcará una gran diferencia en la vida de sus jóvenes alumnos. El primer año de primaria es un trampolín fundamental para los años siguientes.
Pero Ochoa no se limita a enseñar el currículo básico. Ofrece a los estudiantes una experiencia positiva con la educación y les permite sentirse vistos y escuchados en un entorno académico. Su objetivo es capacitar a los estudiantes para que asuman riesgos a lo largo de su trayectoria educativa y aprovechen al máximo su tiempo en la escuela.
La escuela de verano puede sonar a trabajo extra para algunos, pero para Ochoa es otra oportunidad de hacer lo que le gusta. Cuando no está enseñando, Ochoa se acurruca con un nuevo libro, hace ejercicio o pasa tiempo con su familia.
De cara a su cuarto año en AZVA, Ochoa sigue entusiasmada con las posibilidades del aprendizaje virtual. Ella es la prueba de que una enseñanza impactante no requiere un aula tradicional, sino pasión, creatividad y una buena conexión a Internet.
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